LA PEREZA DEL AMOR



Las relaciones de pareja suelen iniciar con chispas y destellos sintiendo lo que yo llamo “cosquillitas”. Esta sensación mueve a que ambos propicien experiencias, momentos y situaciones donde las puedan sentir y sentirlo hace que lo quieran volver a vivir, convirtiéndose en un circuito que se auto abastece de manera natural y efectiva, porque satisface las necesidades de los dos y esto genera una RECOMPENSA.


Es muy importante la palabra recompensa, porque en busca de ella es que los seres humanos se mueven para actuar, cambiar y transformar para descubrir nuevos horizontes. Así que se convierte en una motivación que puede llevarlo a la salvación o a la perdición. A la salvación cuando logra moverse para cambiar positivamente, a la perdición cuando al moverse por esa recompensa termina generando cambios negativos, algunas veces asociados a adicciones o conductas destructivas.


Así que la recompensa es llamativa, pero como vimos es un arma de doble filo. Es cierto que este ingrediente está presente en el amor de pareja y por supuesto tiene ventajas, estas son las que se deben fomentar pues llevan al crecimiento y fortalecimiento de la relación, sin embargo, no puede ser el único sazonador. Esto es apenas un aspecto, pero no logra, por si misma una trascendencia.


¿Entonces que más se necesita para que la chispa y los destellos sigan encendidos?


Es aquí donde las virtudes llegan a jugar un papel determinante. Estas se derivan del amor y son la FUERZA DE VOLUNTAD, las GANAS y la capacidad de ESTAR A PAZ Y SALVO en la relación.


La PEREZA DEL AMOR, llega cuando además de que ya no se obtiene esa recompensa, se empieza a contaminar la relación. Esa chispa y esos destellos empiezan a llenarse de polvo y de los microorganismos del desamor que empiezan a colonizar y a reproducirse en un cultivo perfecto para que invadan y conquisten.


Esto se inicia porque empieza a aparecer el ego del otro, con sus creencias y forma de ver y percibir el mundo y le cuesta aceptar la diferencia en su pareja. Se manifiestan sus heridas emocionales y lucha por evitar que se evidencie su vulnerabilidad.


Que esto suceda no es el problema, lo raro sería que esto no se manifestara en las relaciones de los seres humanos, el problema surge cuando esto se queda así, cuando a pesar de vivirlo no se trabaja y se van quedando como ASUNTOS NO RESUELTOS que atrancan, estancan, intoxican y se disemina en el individuo como una infección que invade y mata.


Cuando esto está ocurriendo es lo que yo denomino, LA PEREZA DEL AMOR. Es un estado de apatía, enlentecimiento, monotonía y supervivencia de la relación. Ya no es de chispa y destello, pasión y ganas, agilidad y creatividad, conexión y plenitud sino de costumbre y de inercia.


LA PEREZA DEL AMOR se empieza a infiltrar igual que la pereza que surge cuando ya no se quiere ir a entrenar el deporte favorito, o cuando se empieza a sentir que pesa levantarse para ir a trabajar o la falta de motivación de alguna actividad que antes podía ser llamativa y poco a poco o abruptamente se torna en algo que ya no entusiasma.


Así que, si detectas que has ido sintiendo “LA PEREZA DEL AMOR”, despierta, desempolva y descontamina la relación antes que esta sensación se convierta en un estado y dé cabida al DETERIORO IRREVERSIBLE.


Es posible que todas las relaciones pasen por vivir esta PEREZA en ciertos momentos, lo importante es darse cuenta para ir solucionándolo a tiempo.


Estas son algunas recomendaciones para poner en práctica:

  • Propendan por abrir diálogos que permitan cerrar los asuntos que incomodan con soluciones que dejan a ambas partes satisfechas; dejar asuntos pendientes es uno de los infiltrados más poderosos para caer en esta PEREZA.

  • Detectar y ser consciente de lo que al otro le lastima para aprender a abordarlo de una nueva manera y así ayudar a sanar sus heridas y contribuir a que se exploren caminos diferentes ante la misma situación desencadenante.

  • Proponer actividades y momentos que ayuden a salir de la rutina y contribuyan a que se siga activando la chispa y el destello entre los dos.

  • Por lo general, cuando aún existe la chispa y el destello, así sea leve o tenue, hay mucho que se puede recuperar, cuando se extingue es difícil de reavivar.

  • Es necesario superar la PEREZA y PASAR DE LA INERCIA A LA ACCIÓN, hacerlo más rápido que tarde ayuda a que no se establezca este estado en la relación.

  • Recuerden, que la PEREZA es seductora y es fácil caer en su trampa, la FUERZA DE VOLUNTAD y las GANAS de continuar la relación son su antídoto.

  • La relación puede ser comparada con los estados financieros, estar a PAZ Y SALVO produce tranquilidad y confianza en uno mismo y en el otro.

  • Los saldos en rojo contaminan la relación y permiten que se infiltren las semillas de la PEREZA DEL AMOR.



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